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A vast library of Borges-related information in cyberspace

Mi amigo Hugo Pardo me ha invitado a escribir acerca de Borges y las nuevas tecnologías digitales.

No he podido rehusarme, no sólo por sus comentarios sobre Internetaleph, sino por que me pareció una excelente oportunidad para vertir en papel (o mejor dicho, en pixels) varias ideas que me vienen dando vuelta en la cabeza hace rato.

¿Cuáles son los puntos de contacto entre Borges y este mundo digital que instalan las nuevas tecnologías?

A primera vista, no pareciera haber demasiados. La obra de Borges consiste en renglones y renglones de texto; si bien nuestro escritor se inspiró más de una vez en los grabados de Piranesi, y en sus cuentos abundan descripciones arquitectónicas de casas, ciudades y laberintos, Borges -que quedó ciego a la edad de 55 años- no era lo que se dice un escritor visual. En realidad, el vínculo entre Borges y las tecnologías digitales está dado, no por la plataforma física de ambas -hileras de letras en el caso de la primera, surcos de silicio en la segunda- sino por los mundos que éstas respectivamente conjuran y los interrogantes que ambas nos llevan a plantear.


INTERNET NO ES LA BIBLIOTECA DE BABEL (¡Y DEMOS GRACIAS POR ELLO!)

En este sentido, se ha vuelto un clásico afirmar que la Internet "es como" la Biblioteca de Babel. Los ensayos que comparan la infinita biblioteca imaginada por Borges con el ciberespacio son tantos que los he agrupado como si conformaran un género literario en esta página. En realidad, la analogía entre el ciberespacio y la Biblioteca de Babel sirve como punto de partida para análisis más conducentes, pero de por sí no se sostiene: los libros de la ficción imaginada por Borges estaban conformados por combinaciones al azar de todas las letras del alfabeto. "La Biblioteca" -escribe Borges- "incluye todas las estructuras verbales, todas las variaciones que permiten los veinticinco símbolos ortográficos." De ahí la referencia a Babel: el hecho de que en esa biblioteca estén presentes, literalmente, todos los libros posibles, incluso los formados por series de letras incoherentes, hace que en esos estantes florezca el caos. Uno de los volúmenes que Borges describe en su cuento consiste en la repetición sin fin de los caracteres "MCV"; los "mejores" volúmenes que el narrador del relato ha consultado se titulan Trueno peinado, El calambre de yeso y Axaxaxas mlö.

En contraste, y si bien es cierto que en la red hay muchísimos sitios incoherentes e inútiles, también es verdad que hay muchas páginas valiosas, coherentes e informativas. Más que a un caos infinito y sin sentido, la internet se parece a una ciudad que ha crecido -si se quiere- caprichosamente, pero cuyo diseño obedece a reglas humanas previsibles y entendibles, y que abarca tanto a regiones de notable belleza y simetría como a otras zonas baldías, plagadas de maleza y chatarra.

Como toda creación humana, la internet es, además, finita. A diferencia de la Biblioteca sin fin imaginada por Borges, el ciberespacio tiene una magnitud vasta pero limitada. Para ayudar al lector a contrastar esa medida, ofrezco a continuación las siguientes cifras del mundo natural. La cantidad de estrellas en el universo conocido, es de 70.000 millones de millones de millones (7 x 10^22). El número total de granos de arena que hay en todas las playas y desiertos del planeta, es de un orden similar, ya que ha sido calculado en 6.63 x 10^22. En comparación, Google ha indexado hasta el día de la fecha apenas unas 8000 millones ( 8 x 10^9 ) de páginas.

El ciberespacio se parece además a las regiones urbanas en su señalización y senderos; uno de los negocios más pujantes de la red lo constituyen los buscadores, que intentan imponer orden y trazar senderos, con algoritmos cada vez más refinados, sobre el tendido creciente de páginas y sitios. Estos buscadores logran, de hecho, que la internet se parezca cada vez menos a la pesadillesca Biblioteca que nuestro insigne escritor imaginó.


EL GOLEM Y LAS COMPUTADORAS

Otro aspecto de la informática que Borges encontraba interesante es la disciplina que ahora llamamos inteligencia artificial. Nuestro escritor, quien siempre se interesó por la naturaleza de la cognición y la consciencia, tenía especial curiosidad por la idea de una máquina pensante. Fue así que se interesó en el relato del Golem. Cuenta la leyenda que Yehuda Ha-Levi, rabino de Praga con vastos conocimientos de cábala, creó un rudimentario muñeco de arcilla con forma humana, escribió sobre su frente la palabra hebrea emet (verdad) e invocó el nombre secreto de Dios para darle vida. Borges relata el incidente con las siguientes palabras:

Sediento de saber lo que Dios sabe,
Judá León se dió a permutaciones
de letras y a complejas variaciones
y al fin pronunció el Nombre que es la Clave,

El simulacro alzó los soñolientos
párpados y vio formas y colores
que no entendió, perdidos en rumores
y ensayó temerosos movimientos.

(El cabalista que ofició de numen
a la vasta criatura apodó Golem;
estas verdades las refiere Scholem
en un docto lugar de su volumen.)

El rabí le explicaba el universo
"esto es mi pie; esto el tuyo, esto la soga."
y logró, al cabo de años, que el perverso
barriera bien o mal la sinagoga.

Tal vez hubo un error en la grafía
o en la articulación del Sacro Nombre;
a pesar de tan alta hechicería,
no aprendió a hablar el aprendiz de hombre.

[Extracto del poema "El Golem" de Jorge Luis Borges]

La creación del rabino de Praga era imperfecta y tosca y jamás aprendió a hablar. Yehuda Ha-Levi debió conformarse con lograr que este hombre artificial barriera la sinagoga de su congregación. De manera análoga, la inteligencia artificial no ha logrado aún su objetivo último de crear una máquina capaz de pensar como un ser humano, y curiosamente, una de las aplicaciones comerciales actualmente más exitosas de la I.A. es, precisamente, una máquina para limpiar: se trata de la aspiradora autónoma Roomba, cuya inteligencia artificial le permite asear, como la invocación divina al golem, las habitaciones de una casa - sin ningún tipo de ayuda o intervención humana. "Roomba" ha sido creada por IRobot, una compañía norteamericana que se especializa en productos basados en inteligencia artificial y que emplea a varios graduados del MIT.


LOS REDONDELES DE LULIO

Otro artificio pensante, cuyo fracaso fue aún más rotundo que el del Golem, fue el de la máquina concebida por el alquimista y cabalista español Raymundo Lulio, que en el siglo XIII ideó una máquina que de algún modo anticipaba a los actuales diseño de inteligencia artificial. Nos cuenta Borges:

Un hombre de genio, Raymundo Lulio, que había dotado a Dios de ciertos predicados (la bondad, la grandeza, la eternidad, el poder, la sabiduría, la voluntad, la virtud y la gloria), ideó una suerte de máquina de pensar hecha de círculos concéntricos de madera, llenos de símbolos de los predicados divinos y que, rotados por el investigador, darían una suma indefinida y casi infinita de conceptos de orden teológico. Hizo lo propio con las facultades del alma y con las cualidades de todas las cosas del mundo. Previsiblemente, todo ese mecanismo combinatorio no sirvió para nada.

Varios de los grandes proyectos de inteligencia artificial actuales están basados, como los Redondeles de Lulio, en la idea de que la inteligencia puede surgir espontáneamente de una cantidad suficiente de predicados y conceptos. Entre los emprendimientos de esta índole se destaca el famoso CYC de Cycorp.


REALIDADES VIRTUALES

He dicho que el vínculo más fuerte entre las ficciones de Borges y las nuevas tecnologías está dado por los mundos imaginarios a los que ambas permiten ingresar. Los relatos fantásticos se caracterizan por lo que el escritor inglés Samuel Taylor Coleridge llamó suspension of disbelief, la suspensión de la incredulidad que permite al lector sumergirse en un mundo diferente al suyo. Las computadoras, capaces de conjurar universos enteros de fantasía con una potencia y nivel de detalle cada vez mayor, ayudan a convertir esa suspensión en un hecho. Hace unos años, cuando jugábamos a juegos como el Adventure en la famosa (y ahora antigua) consola de videojuegos "Atari", había que hacer fuerza para creer que esos bloques cúbicos que desplazaban lánguidamente en la pantalla eran monstruos, castillos o o caballeros. Hoy, las placas de 3d permiten a las computadoras desplegar gráficos tan minuciosamente realistas que frente a la aparición de un dragón en la pantalla uno tiene el reflejo de agacharse para no terminar chamuscado. Los combates entre legionarios del juego Rome: Total War parecen sacadas de un filme de acción.

Hay una frase de Adolfo Bioy Casares, colaborador y gran amigo de Borges, que es especialmente relevante para este ensayo. En 1996, Bioy pudo ver el CD-ROM La Biblioteca Total, un producto de software interactivo de gran calidad para su época, creado por la Fundación San Telmo con un aire similar al Myst.

Bioy comentó:

Esto tiene una fuerza que quisiéramos que tuviera la literatura: me conmueve.

Y luego agregó:

A Borges también le habría gustado, porque hace renacer todo un mundo. Sé que estaría tan conmovido como yo lo estoy ahora.

Pensemos además que los gráficos de 1996, comparados con los actuales, eran bastante rudimentarios. A pesar de ello, Bioy afirmó que a Borges éstos lo hubieran conmovido. ¿Qué dirían hoy en día Bioy y Borges si pudieran jugar al Black and White 2, y crear sus propios monstruos mitológicos? ¿Qué poemas le vendrían a nuestro gran autor a la mente si pudiera entrar con nosotros a los mundos mágicos de la serie Myst?

Leídas en esta clave, las líneas de uno de sus poemas resultan proféticas. En el poema "Alguien soñará" de su libro Los Conjurados, Borges se pregunta:

¿Qué soñará el indescifrable futuro?

Y se responde, entre otras cosas:

Soñará que podremos hacer milagros y que no los haremos, porque será más real imaginarlos. Soñará mundos tan intensos que la voz de una sola de sus aves podría matarte.

El Black and White 2 permite, precisamente, el ejercicio de milagros; uno de los aspectos que vuelven realistas a las aventuras interactivas de hoy en día es, precisamente, su sonido envolvente. Borges cierra en su poema en prosa con una cita:

La vida no es un sueño pero puede llegar a ser un sueño, escribe Novalis.

La transformación de los sueños en realidades tangibles es uno de los puntos en común más fuertes que los escritos de Borges comparten con los diseños virtuales del mundo digital.


CONCLUSIÓN

La inteligencia artificial continúa avanzando poco a poco. Por ahora ha llegado -como el rabino de Praga- a solucionar problemas puntuales, pero la creación de una máquina que piense como un ser humano se encuentra todavía muy lejos de nuestro alcance. Las computadoras permiten también la creación de mundos virtuales, visibles y sonoros, a los que pueden ingresar y en los que puede interactuar gran cantidad de gente. Pero tal vez la afinidad más grande entre la obra de Borges y las nuevas tecnologías es que ambas se acercan al límite del precipicio, el borde del desfiladero, la cresta de la ola: al redefinir parámetros básicos de lo que es y no es posible en el mundo que vivimos, nos llevan a cuestionarnos nociones básicas de nuestra propia percepción de la realidad, nuestras capacidades de crear y de sentir, y los horizontes de nuestra propia existencia.

Martín Hadis es egresado del MIT Media Laboratory.
(C)Copyright Martín Hadis 2005


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